espirituales

El impulso espiritual en la práctica del yoga

Quizá sea la espiritual la dimensión más específicamente humana. Su búsqueda nos pone delante de nosotro

s mismos, de lo más profundo del hombre: el deseo y la necesidad de sentido. Buscamos el sentido a nuestras vidas y tenemos que aprender a aceptar lo que eso implica: la propia responsabilidad de lo que hacemos libremente.

La espiritualidad nos acerca, nos unifica y nos dimensiona, más allá de credos o religiones. La espiritualidad no es cristiana ni budista ni islámica, es personal y se hace colectiva cuando se deja expandir

Somos una mezcla de instintos y necesidades, por una parte, y de apertura a una trascendencia y aspiración a la perfección por otra. Nuestra humanidad consiste en la tensión o equilibrio entre ambas. La espiritualidad es afirmación de la vida, afirmación de su misterio y su riqueza.

La espiritualidad tiene que ver con la alegría de contemplar unos horizontes amplios, con la confianza en nuestra andadura, aunque no siempre podamos prever el resultado. 

La espiritualidad es el recogimiento silencioso del ser humano que se maravilla, que se asombra, que ríe y que llora. El ser humano maravillado por una tormenta, ante la vida que surge o ante la vida que parte, ante una obra de arte, que se espanta ante la enfermedad... Espiritualidad es sentirse diluido en el amor universal del que formamos parte como respiración única, como aliento.