físicos

"La vida eterna pertenece a aquellos que viven en el presente"
Wittgenstein

1. Aumento de la conciencia en las sensaciones: Estar atentos al cuerpo significa darnos cuenta de los sutiles cambios perceptivos que se producen en nosotros a cada momento. Atentos a la presión en la piel, al roce, al frío y al calor, atentos a lo que nos llega por los oídos, por la nariz, por los ojos, atentos al gusto, hasta el sabor de la saliva puede cambiar en función de la activación del sistema nervioso parasimpático. Así nos acostumbramos a permanecer relajados y vigilantes a nuestra realidad. 

2. Flexibilidad y mejor tono muscular: La flexibilidad y la mejoría del tono muscular dan lugar a una fuerza física basada no en un fortalecimiento muscular exagerado, sino en la capacidad del cuerpo para responder eficazmente a lo que se le pide, concentrando la energía donde es necesaria y manteniendo al resto del organismo perfectamente relajado. Se da un equilibrio entre músculos agonistas y antagonistas que se manifiesta en la armonía de la postura.

3. Activación de la circulación sanguínea: Los asanas, y principalmente las respiraciones profundas y abdominales que llevamos a cabo durante la realización de éstos, producen una reactivación sanguínea y un masaje a los órganos internos que mejoran el aporte de oxígeno y, por tanto, su funcionamiento. Riñones, hígado, páncreas, bazo, corazón e intestino se benefician de un aporte extra de oxigeno que los limpian de impurezas y mejoran su actividad.

4. Aumento de la capacidad aeróbica: La típica respiración consciente y completa que se da en la realización de los asanas, y los diferentes tipos de ejercicios respiratorios que aprendemos en pranayama, limpian con un mayor aporte de oxigeno el torrente sanguíneo y, al mismo tiempo, los canales respiratorios. La cavidad torácica se amplía, y disminuye la frecuencia respiratoria, por lo que baja la combustión de oxígeno. Nuestro nivel de activación se mantiene más bajo, estamos más tranquilos, disminuye el estrés y tenemos mayor control sobre nuestras emociones.

5. Mejoría en las defensas del organismo: El conjunto de estos efectos hace posible un funcionamiento más eficaz del sistema inmunitario. Estamos menos expuestos a las enfermedades y particularmente notaremos una resistencia mayor a los catarros y gripes que son tan frecuentes en nuestro medio.

6. Relajación: Entre los efectos positivos de la práctica de Yoga está el aprendizaje de la capacidad para relajarnos. Con la práctica continuada aprendemos a relajarnos mejor en situaciones de tensión, y somos capaces de tomarnos pequeños "descansos" durante nuestra vida cotidiana.

7. Equilibrio interior: Después de una clase de yoga bien hecha saldremos más descansados que cuando hemos entrado, con una sensación de mayor energía y levedad. Todo ello mejora el equilibrio del ritmo vigilia-sueño, y nivela la tensión arterial.