Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto dura una clase de yoga y cuántas veces se debe practicar a la semana?
    La duración depende de las consideraciones del profesor y de la experiencia de los alumnos. Puede durar desde tres cuartos de hora a una hora y media o más. La práctica normal se sitúa entre las dos y las tres sesiones semanales, aunque a medida que se avanza se desea más. Muchas personas lo practican durante un tiempo todos los días después de levantarse o cuando han terminado su jornada de trabajo.

  • ¿El yoga es una religión? 
    No. yoga es una filosofía. Según Mircea Elíade, la filosofía del Yoga “implica desligamiento de la materia, la emancipación con respecto al mundo. Su intensidad depende del esfuerzo del hombre, de su autodisciplina, gracias a la cual se puede conseguir la concentración del espíritu...” La práctica del yoga puede ir tan lejos como queramos, desde considerarle una técnica mil veces probada durante decenas de siglos para mejorar nuestra salud, hasta un método de desarrollo espiritual no ligado a ninguna religión, terminando por un sistema de acercamiento a Dios que puede ser útil a cualquier religión.

  • ¿Es muy difícil practicar yoga? 
    No. La práctica del yoga está ligada más a la atención, la constancia y la capacidad de concentración que a las condiciones físicas individuales. Lo que importa sobre todo en la postura es el esbozo de ésta, el perfeccionamiento vendrá después en la medida de las posibilidades de cada cual. Pero, sobre todo, es importante la capacidad para concentrarse en el propio cuerpo, la capacidad para relajarse y una respiración adecuada.

  • ¿El yoga cura?

    El yoga estimula el equilibrio psicofísico natural de la persona, incrementa la energía y es saludable por si mismo. Desde este punto de vista, el yoga ayuda, a veces de manera importante, a recobrar la salud natural del organismo. Después son los médicos y el profesor de yoga los que deben decidir si su práctica es aconsejable o desacertada para una enfermedad concreta.

  • ¿Es el yoga una manera de vivir?
    Si. Sin duda. La práctica del yoga cambia los hábitos cotidianos. Desde la necesidad de una alimentación más sana y natural y una higiene corporal y psicológica más cuidadosa (disminuye el ansia de tabaco en los fumadores y proporciona una mayor finura en los sentidos), hasta nuevos hábitos en los horarios y el tiempo necesario para el reposo. Finalmente, y quizá lo más importante, el yoga incrementa la atención en el presente, en nuestra vida cotidiana, lo que la enriquece dándola una nueva dimensión. 

  • ¿El yoga influye en la sexualidad? Sí. El Yoga estimula una sexualidad más plena, más serena, más placentera y más humana. Más plena porque enriquece nuestra sensibilidad sensorial y estimula nuestros sentidos, por lo que es posible “irradiar” al resto del cuerpo las zonas erógenas sin circunscribirse exclusivamente a los genitales, y porque al aumentar nuestra vitalidad facilita una sexualidad cualitativamente y cuantitativamente más rica. 

  • ¿Puede hacerme daño la práctica del yoga? 
    No, siempre y cuando lo practiquemos con un profesor experimentado.
  • Se deben evitar los siguientes errores:

    1. Iniciar los ejercicios antes de haber calmado todo tipo de emociones.
    2. Abordar posturas con el estómago lleno.
    3. Esforzarse por realizar “a cualquier precio” un ejercicio determinado.
    4. Zambullirse en largas retenciones de aire sin una planificación cuidadosa.
    5. No relajarse entre cada postura.
    6. Querer conciliar la práctica de las posturas con los ejercicios a base de pesas.
    7. Abordar posturas concretas sin tener en cuenta las incompatibilidades que algunas de ellas presentan con distintas enfermedades. 

  • ¿Cansa el yoga? 
    No. Todo lo contrario. Una prueba de que hemos realizado bien una clase de yoga es que nos notaremos más descansados que cuando entramos, con mayor vigor y serenidad, y la sensación de “que somos más altos” por estar más derechos. 

  • ¿Es verdad que algunos yoguis tenían poderes especiales? Es cierto que algunos sadhus de la India practican Yoga para conseguir poderes especiales, llamados siddis y que han sido descritos desde la antigüedad. Los poderes comprobados que otorga la práctica continuada del yoga son un mayor control sobre nuestra vida, mayor riqueza y sensibilidad en la percepción, sereno vigor, aceptación y apertura a nuestras necesidades espirituales, desarrollo de la intuición y la sabiduría, capacidad de concentración y mejora de las facultades intelectuales.