Hatha yoga, el yoga físico

El hatha yoga, también llamado yoga físico, es una técnica que cuenta con la experiencia de muchos años, que aporta a quien la realiza concentración, atención mental, relajación, tono muscular, mayor y mejor aporte de oxígeno,  flexibilidad, armonía, sereno vigor, mejor conocimiento de uno mismo a nivel físico, emocional y mental, disciplina, voluntad y equilibrio, sin necesidad de que nuestra condición física para iniciarnos en la práctica tenga que ser perfecta.

El hatha yoga trabaja con el cuerpo mediante las  posturas corporales, o asanas, que se suceden en una serie ordenada según criterios establecidos para alcanzar progresivamente el  estado de Yoga. Son ejercicios de estiramiento, equilibrio y fortalecimiento muscular que se organizan de una manera determinada para incrementar la salud general de nuestro organismo. 

Un pilar del hatha yoga son las posturas, otro es  el pranayama, los ejercicios respiratorios. 

Los tenemos en cuenta en toda la sesión y especialmente en la parte dedicada a ellos, donde practicamos distintas respiraciones en función del grado de aprendizaje y dificultad de las mismas.

Kariba Ekken(místico del siglo XVII), decía: 
Si queremos alcanzar la calma espiritual debemos regular nuestra respiración. Así llegaremos al estado de indiferencia que nada tiene que ver con la demencia o idiotez sino con el consciente estado de la mente cuando se halla libre de intenciones y deseos, a este estado se le denomina YOGA

La relajación es la parte final de la sesión de Yoga, unos minutos en los que permanecemos atentos al recorrido del cuerpo para ir relajando la mayor cantidad de músculos, soltando tensión, asentando la fortaleza y energía acumulada en las posturas y la respiración.

Desarrollo de una clase de Hatha Yoga

La clase de hatha yoga dura 90 minutos. Se encuentra dividida en cuatro fases y se realiza en un orden concreto:

1. Tonificación o calentamiento

Consiste en una serie de ejercicios destinados a preparar el cuerpo para los asanas o posturas clásicas de yoga.  Por medio del calentamiento evitamos tensiones excesivas y molestias en los músculos que nos impedirían, después, mantener los asanas.

2. Asanas

Asana significa sentarse o estar, es decir, permanecer en una postura, sincronizando respiración y movimiento, y no movimiento y respiración, como ocurre en la gimnasia. Los asanas deben cumplir tres requisitos:

I. Inmovilidad en el asana: Una vez constituida la postura, permanecemos inmóviles, trabajando la estructura física.

II. Mantenimiento del asana: Inmóviles, mantenemos el asana desde la atención en la respiración, conscientes de los movimientos de inhalación y exhalación, sin aferrarnos a pensamientos, sin distracciones, midiendo nuestro esfuerzo con arreglo a nuestras posibilidades. El
mantenimiento estático produce un estiramiento controlado, de tal forma que fortalecemos, revitalizamos y tonificamos los músculos, alargándolos y dotándolos de mayor flexibilidad, a la vez que tratamos de liberarlos de tensión. Desbloqueamos y mejoramos el flujo sanguíneo, fortaleciendo músculos, nervios y huesos. Experimentamos así una sensación de vitalidad y buen tono muscular.

III. Relajación: Una vez que hemos logrado una estabilidad en la postura debemos intentar, manteniéndonos inmóviles, relajarnos lo más posible. Para ello trabajamos mental y físicamente, desarrollando la concentración a base de recorrer mentalmente el cuerpo, sintiéndolo desde la cabeza a los pies, aprovechando la exhalación del aire para relajarnos cada vez más.

3. Pranayama

Prana significa aliento de vida, energía, fuerza, primera respiración. 
Trabajaremos siempre la respiración desde la conciencia. El control de la propia respiración es el control del propio pensamiento, ya que consideramos que el flujo respiratorio está en conexión con el flujo y el ritmo del pensamiento.

Pranayama es el control de la inhalación, de la exhalación y de la retención. Miedo, alegría, quietud o movimiento cambian nuestra respiración, y nosotros podemos controlar nuestras emociones a través de la respiración.

Emocionalmente nuestra respiración dice mucho de nosotros, de cómo nos encontramos y qué sentimientos están influyendo. Ante situaciones de miedo, ansiedad o angustia, respiramos clavicularmente, de forma rápida, mientras que si estamos tranquilos respiraremos con amplitud y calma.

Aprender a respirar es aprender a vivir, estar atento, abierto a la vida. Por el control respiratorioaquietamos la mente, mejoramos la circulación sanguínea, tonificando el corazón y tranquilizamos el sistema nervioso central.

Las respiraciones básicas en Yoga son:


I. Respiración abdominal:
 El aire que entra por la nariz se dirige a la cintura abdominal, y de ella, de nuevo, es expulsado por la nariz.

II. Respiración intercostal : El aire, desde las fosas nasales, se dirige a la cintura diafragmática e intercostal para salir de nuevo por la nariz.

III. Respiración clavicular: La entrada de aire se dirige de la nariz a la cintura escapular, zona superior del pecho, clavículas, hombros y trapecios, el aire es posteriormente expulsado por la nariz.
Estas tres respiraciones encadenadas forman la respiración completa o respiración yóguica.

4. Relajación final

Por medio de la relajación final distribuimos la energía acumulada en el cuerpo durante la tonificación y las posturas. 
La relajación se realiza tumbados en el suelo en la postura de Savhasana. Se relaja el cuerpo desde los píes a la coronilla de forma dirigida, nombrando y relajando dedos, píes, piernas, abdomen, pecho…, haciéndonos conscientes de su existencia y relajación, para quedarnos atentos, quietos, flojos, sin dejarnos atrapar por los pensamientos.

La práctica de la relajación nos lleva a un estado interior de bienestar psicofísico y culmina una clase, dándole una dimensión de paz interior y apertura a la realidad de nuestra vida que nos espera inmediatamente fuera. Podemos ver y experimentar con un ejemplo práctico de clase de yoga.

Subpáginas (1): Una sesión de yoga