Radja yoga: el yoga mental

Es un tipo de Yoga que trabaja exclusivamente con la mente. Sentados en la postura del loto, o en todo caso en una postura que permita mantener recta la espalda, se procede a concentrar la mente sobre un objeto exterior, como por ejemplo una vela; o en uno interior, como una imagen mental, con la finalidad de conseguir mayor control consciente de los procesos mentales y disminuir su nivel de actividad. 

Resultados:

1.- Entrenar e incrementar la capacidad de concentración para poder dirigirla a donde nos sea útil, lo que nos permitirá mejorar cualquier actividad intelectual.

2.- Poner en armonía la mente y la voluntad a través de la concentración.

3.- Despejar y limpiar la mente del rumor interior que tanto nos distrae.

4.- Encauzar la fuerza del deseo para saber mejor lo que queremos y utilizar en nuestro beneficio esa energía.

5.- Ser más conscientes de nuestros procesos mentales para incrementar el dominio de nuestra conciencia y mejorar el control sobre nosotros mismos.

6.- Disminuir el dominio del inconsciente con la finalidad de conocernos mejor, y así encauzar y reducir la ansiedad y la angustia.

7.- Darnos un tiempo y un espacio para permanecer con nosotros mismos, sin prisas, en unos minutos de quietud y armonía, tomando distancia de nuestras actividades cotidianas.

8.- Serenar finalmente la actividad mental para dar paso a lo esencial, a lo que el yoga llama Atman, una esencia difícilmente definible que lo impregna todo y que permite el conocimiento de la realidad con mayor objetividad, con menos prejuicios y proyecciones. Un núcleo común que refuerza un sentimiento de pertenencia al universo y unión con la vida. 


La técnica de la atención mental

Una vez que hemos aprendido a concentrar la mente y dirigirla hacia un objeto, el segundo paso consiste en practicar la atención mental con la herramienta de la concentración. Se trata simplemente en ser conscientes de nuestra respiración, o de una parte concreta del cuerpo, y permanecer atentos a lo que pasa a cada instante por nuestra mente sin intentar controlarlo, forzarlo ni dejarnos enganchar por ello. 

Esta toma de conciencia ecuánime profundiza el proceso del "darse cuenta", del que hablan los psicólogos occidentales como una característica esencial para nuestra salud psicológica. Darse cuenta de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que deseamos, incrementar el conocimiento de nosotros mismos, y la conciencia de nuestra relación con el entorno nos ayuda a ser más conscientes de nosotros mismos.